Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciencia. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de junio de 2018

FABRICADO EL TRANSISTOR MÁS PEQUEÑO DEL MUNDO


https://elpais.com/tecnologia/2016/10/19/actualidad/1476873307_047514.html

El profesor Ali Javey y el graduado Sujay Desai en el Berkeley Lab junto a sus instrumentos para el análisis de los transistores de 1 nm. Ampliar fotoEl profesor Ali Javey y el graduado Sujay Desai en el Berkeley Lab junto a sus instrumentos para el análisis de los transistores de 1 nm. MARILYN CHUNG/BERKELEY LA
          Investigadores del Lawrence Berkeley National Laboratory de Berkeley (Estados Unidos) han fabricado un transistor de 1 nanómetro, llevando más allá una de las limitaciones físicas que las escalas tan reducidas imponen a los microchips actuales. Para conseguirlo han utilizado nanotubos de carbono y un material llamado disulfuro de molibdeno sobre la capa de silicio convencional.

          La física impone un límite a la carrera sin fin por la miniaturización de los componentes básicos de la microelectrónica, límite al que siempre parece que nos estamos aproximando. La regla general es que cuanto más pequeños son los transistores de un chip, mejor: eso permite crear procesadores más rápidos, con menor consumo y de tamaño más reducido (o con más transistores en el mismo espacio). Ahí es donde entran los límites de la física: a partir de ciertos tamaños se sabe que los efectos cuánticos en los átomos de que están compuestos esos transistores harán inviable su funcionamiento.

          Los expertos utilizan varias escalas clave en la fabricación de los transistores de los microchips, que hoy en día rondan los 14 nm (nanómetros, millonésimas de milímetro), aunque los de 22 y 32 nm también son muy comunes. Los transistores de Intel en los chips de la familia Broadwell, Atom y Skylake son de 14 nm; algo similar sucede en los de Apple: los A9 y A10 son de 14 y 16 nm, fabricados por Samsung y TSMC. El siguiente salto tecnológico son los 10 nm (previstos para 2017) para pasar luego a los 5 nm hacia 2020. Pero estas aspiraciones de futuro son, de momento, meras conjeturas.

          NEC e IBM ya fabricaron en 2002 y 2003 transistores de 5 y 6 mm a modo de demostración, y, posteriormente, otros de 10 nm con buen rendimiento, dando una pista acerca de que los nanotubos de carbono podrían ser el camino. Esto ha sido confirmado con la fabricación de demostración del transistor más pequeño del mundo, de tan solo 1 nm, en el Berkeley Lab. El trabajo completo con todos los detalles ya se ha publicado en la revista Science.

Nuevos materiales para una nueva escala

          El disulfuro de molibdeno que se ha utilizado reemplaza al silicio como componente de las puertas del transistor. Tiene propiedades interesantes, según sus creadores, especialmente su buen comportamiento eléctrico. Esto permite encenderlo y apagarlo millones de veces por segundo, como los transistores actuales de los microchips. El nanotubo de carbono se emplea durante su fabricación porque los sistemas convencionales, como la litografía, no sirven a esa escala. Además, se aprovecha su estructura cilíndrica a modo de electrodos, con buen comportamiento.

          El avance que supone este transistor es interesante, pero los investigadores avisan de que se trata tan solo de una demostración científica, como las que ya hicieran IBM, NEC, Toshiba y otros hace más de una década: “Es una prueba de concepto. Ni hemos empaquetado miles de millones de transistores en un chip ni hemos desarrollado los sistemas para evitar las complicaciones típicas que surgen durante el proceso de fabricación. Pero es importante haber demostrado que ya no estamos limitados a 5 nm con el tamaño de las puertas de los transistores. La Ley de Moore podrá seguir cumpliéndose si somos capaces de utilizar los materiales, arquitectura e ingenierías adecuadas”, advierten.

LA LEY DE MOORE

          En 1965, uno de los fundadores de Intel, Gordon Moore, afirmó que el número de transistores en un chip se duplicaría "cada dos años”. Con el tiempo, un profesor del Cal Tech le otorgó el sobrenombre de Ley de Moore y el término cuajó. Luego sufriría ligeras modificaciones, incluyendo referencias a “la capacidad de procesamiento del chip” y al “tamaño de los transistores”. Incluso en vez de dos años se refinó el periodo de duplicación a 18 meses y se incluyeron factores como que “el coste se reducirá a la mitad”. El caso es que la definición es muy laxa y a raíz de esto surgieron todo tipo de controversias, la más común sobre dónde estaba el límite a la famosa Ley.

          Entendidas literalmente, algunas de las acepciones de la Ley de Moore parecen tener un límite lógico y físico: el tamaño de los átomos. Es por ello que cuando se entra en la escala de los nanómetros el asunto se complica: si un transistor mide más o menos 1 nanómetro es tan solo diez veces más grande que los 0,1 nanómetros que mide la «nube de electrones» de un átomo típico – y es difícil fabricar algo más pequeño. Los chips actuales tienen transistores de entre 10 y 20 nm y son tan solo 100 o 200 veces más grandes que esos átomos. Sin embargo, ingenieros y científicos siguen trabajando en hacer que la Ley de Moore perdure, con ingenio y nuevos descubrimientos que –de momento– van salvando la afirmación de Moore.

jueves, 27 de junio de 2013

NÚMEROS CUÁNTICOS PARA CASINOS VIRTUALES

http://blogs.elpais.com/apuntes-cientificos-mit/2013/06/la-ciencia-es-m%C3%A1s-interesante-que-el-sexo-.html

     Lo que veis a vuestra derecha son dos células fotovoltaicas transparentes. Me las mostraron en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) en Barcelona; un impresionante centro cuyo objetivo es comprender (ciencia) y aprovechar (tecnología) todos los aspectos relacionados con la luz que podáis imaginar. 
 
     De momento estas células fotovoltaicas transparentes resultan menos eficientes que las convencionales, y son todavía bastante costosas. Pero no dudéis ni un minuto que algún día dejarán de serlo, las tendréis recubriendo vuestro coche o filtrando luz de manera inteligente en las ventanas de los edificios, y la energía solar contribuirá a sustituir esta salvajada de ir quemando combustibles fósiles a discreción.

     De verdad; no sé decirte si esto ocurrirá en 10, 20 o 40 años. Pero ten por seguro que en un futuro no tan lejano explotaremos los recursos naturales de manera absolutamente sostenible, habremos erradicado la pobreza extrema, trabajaremos muchas menos horas (esto ya deberíamos empezar a pensarlo ya), y curaremos enfermedades que ahora generan enorme sufrimiento. Sucederá. No pierdas la perspectiva del avance científico, ni el impacto del cambio exponencial.

Nanopartículas para quemar cánceres

Icfo nanoparticle     Romain Quidant me habla de sus nanopartículas de oro que potencialmente podrían identificar células cancerígenas y quemarlas. 

     El proceso es conceptualmente sencillo: a nanopartículas inertes (de oro por ejemplo) se les añade un anticuerpo capaz de reconocer estructuras específicas de las membranas de células cancerígenas, de manera que al distribuirse por el organismo se enganchen sólo a ellas. Pero estas nanopartículas llevarán algo más: “algo” que reaccione y las caliente mucho cuando les llegue una luz (radiación) determinada.

     Resumiendo, el concepto es así de simple: se inyectan las nanopartículas al torrente sanguíneo, al cabo de un tiempo quedan enganchadas sólo a las células cancerígenas, y enviándoles radiación podremos hacer que se calienten hasta destruirlas. 

     Obvio que además de limitaciones técnicas habrá preocupación por su toxicidad, pero Quidant dice que no serán más tóxicas que la agresiva y contradictoriamente tan asumida quimioterapia. Y no es ciencia ficción; su grupo del ICFO ya ha diseñado nanopartículas, están trabajando con modelos animales y oncólogos de Barcelona, y explica que una experta de Texas ha empezado estudios clínicos con humanos. Comenta que la nanomedicina (enviar cosas a sitios del cuerpo para que realicen funciones específicas) está avanzando mucho, pero que no todo se publica en revistas científicas por los asuntos de propiedad intelectual y patentes que conlleva. 

La lenta Europa intenta recuperar terreno en el grafeno

     Algo parecido ocurre con el grafeno. El holandés Frank Koppens es uno de los grandes líderes del momento en este asombroso material que permite construir capas tremendamente resistentes (un elefante sobre una aguja de grafeno no la rompería), súper-conductoras, y al mismo tiempo ligerísimas y finísimas de sólo un átomo de grosor. Las propiedades de los materiales bidimensionales como el espectacular grafeno son únicas, y sus posibles aplicaciones en baterías, técnicas de imagen, salud, energía, estructuras ligeras y resistentes, detectores, pantallas, y todo tipo de aparatejos electrónicos, interminables. Es parte del futuro.

     La Comunidad Europea ha diseñado una hoja de ruta y dedicado 1000 millones de euros a su estudio, quizás por darse cuenta que a pesar de ser descubierto en Europa y empezado a desarrollar por investigadores europeos, en estos momentos en cuanto a patentes está muy por detrás de EEUU o Asia.

Icfo frank     “Asia and US have many more patents. Actually, it’s embarrassing” (vergonzante) dice Frank. “I think it’s a matter of mentality”, responde cuando le pregunto porqué Europa se quedó atrás.

     Científicos españoles tan reivindicativos de la investigación básica, tomad nota también de esto. Para generar verdadero valor en la ciencia debemos recorrer el camino completo, empezando evidentemente por el principio, pero avanzando hasta el final.

La bomba atómica desde dentro de Los Álamos

     Seguro que el grafeno tendrá aplicaciones militares también. No olvidemos que el presupuesto de investigación científica del departamento de defensa estadounidense (DARPA) es mayor que el de la NASA, el National Institutes of Health (NIH) y la National Science Foundation (NSF) juntos. 

Info glauber 2      De hecho mi visita al ICFO coincidió con una charla del premio Nobel de Física Roy Glauber, quien hace más de 60 años trabajó en Los Álamos en el proyecto Manhattan que generó la bomba atómica. Glauber explicó que unos años antes, físicos teóricos haciendo ciencia básica totalmente inocente habían descubierto que los átomos de Uranio desprendían bastante energía al fisionarse. Vieron luego que si se les bombardeaba con átomos de Bario lo hacían con mayor facilidad, y que curiosamente había un isótopo del Uranio (el U235) que era menos abundante pero podía fisionarse todavía más fácilmente con neutrones. Además, también descubrieron que al desintegrarse el propio U235 liberaba neutrones que –en caso de estar muy concentrado- podían empezar una peculiar reacción en cadena. Todo era muy interesante, se presentaba en conferencias científicas, salía en los medios… hasta que de repente dejó de hacerlo y pareció caer en el olvido. 

     El gobierno estadounidense reclutó científicos en absoluto secreto y construyó los laboratorios de Los Álamos que iban a explorar las posibilidades de esta tan energética y potencialmente destructiva reacción en cadena de fisión nuclear. 

     Glauber explicó que cuando le propusieron el trabajo no le explicaron dónde sería ni de qué trataría, que los jefes hablaban en código entre ellos, o que Niels Bohr utilizaba el nombre falso de Nicholas Baker. Sus comentarios sobre el ciclotrón desaparecido de Harvard, conferencias con títulos “The theory and practice of bombing”, y los relatos sobre las personalidades de Feymann, Teller, Fermi u Oppenheimer fueron historia viva de la ciencia. Fascinante.

  
Números cuánticos para casinos virtuales 

     Antonio Acín estudia información cuántica pero reconoce que los lejanos ordenadores cuánticos no son su primer interés. Él está metido de lleno en la criptografía cuántica, viendo nuevas maneras de codificar la información sin que ni los mejores hackers puedan interceptarla (algo que ya ocurrió con los primeros dispositivos comerciales).  

Icfo labonachip3      Antonio me habla también de sensibilidad y de detectar ondas gravitacionales gracias a fluctuaciones cuánticas, pero lo que me resulta más curioso es la utilización de cálculos cuánticos para crear números aleatorios. Pone como ejemplo que los programas informáticos de un casino virtual generan números aleatorios con complejísimos algoritmos que resultan prácticamente indetectables. Pero no es del todo imposible hackearlos. Al final se trata de un sistema clásico guiado por reglas complejas, pero establecidas. No son 100% aleatorios ni impredecibles. 

     En cambio si los números se generaran utilizando propiedades como la indeterminación cuántica, sí serían absolutamente aleatorios. Ya se está haciendo, y casinos, bancos, militares o empresas podrían tener gran interés en comprar paquetes de ellos. Vender números aleatorios, un negocio en alza ;).

Las bacterias utilizan la cuántica mejor que nosotros

Icfo fotosintesis      La visita termina con Niek van Hulst, quien acaba de publicar un Science explicando que las plantas y bacterias utilizan la coherencia cuántica para extraer energía solar. Lo que Niek ha descubierto tiene un punto rompedor: en coherencia cuántica un sistema formado por varios átomos se comporta como un único sistema cuántico. Eso se ha logrado en condiciones muy restringidas de laboratorio, pero se suponía que en la naturaleza estos sistemas no eran estables. Pues se ve que en ciertos complejos proteínicos involucrados en la fotosíntesis sí lo son, y además utilizan estas propiedades cuánticas para almacenar y transportar energía de manera más eficiente. Algo a estudiar e intentar imitar tecnológicamente, desde luego. La naturaleza demuestra que todavía nos lleva mucha ventaja. 

La ciencia es la gran apuesta

     Almorcé con Lluís Torner, el director y alma de este fabuloso instituto de ciencias fotónicas que nada tiene que envidiar a grandes centros de EEUU o Europa. Lluís explica que de momento a ellos no les está afectando tanto la crisis porque cuentan con mecenazgo y gran parte de su financiación proviene de fondos europeos. Pero a pesar de eso, se muestra preocupadísimo por la situación de la ciencia en España. Percibe que algunas pérdidas causadas por los recortes son irreparables. Esto no es como un edificio que puedes detener su construcción unos meses y retomarla desde el punto que la has dejado. 

     No lo dice Torner sino yo: un país que exporta inteligencia se vuelve menos inteligente. Sin eludir la autocrítica que el sistema de investigación español debería hacer y no hace (de puertas adentro bien que rajan de instituciones y modelos), observar las posibilidades que nos ofrece la ciencia y decidir quedarse al margen es lamentable. “No hay momento malo para hacer algo bueno”, decía el ladrón de cerebros. Ayer en su discurso presentando el plan de cambio climático Obama fue muy contundente: ¿sostenibilidad ambiental vs crecimiento económico? Esta dicotomía es falta y propia de personajillos cortoplacistas poco visionarios. Gracias a la ciencia y la tecnología podemos tener ambos. Si apostamos por ella, claro.

martes, 23 de abril de 2013

GRACE MURRAY HOPPER, MUCHO MÁS QUE LA MAMÁ DEL COBOL


http://gaussianos.com/grace-murray-hooper-mucho-mas-que-la-mama-del-cobol/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+gaussianos+%28Gaussianos%29

     Hace poco menos de un mes aparecía en Microsiervos una entrada en la que se hablaba del superordenador Grace Hopper y el satélite Planck. Sin entrar en el contenido de dicha nota (haced click en el enlace si estáis interesados), la pregunta que se harán los más curiosos es bastante evidente: ¿quién es Grace Hooper?

      El año 1992, año de Juegos Olímpicos y Expo en España, no comenzaba bien para la familia Hopper. El 1 de enero fallecía Grace Murray Hooper a la edad de 85 años. El primer día de este año 1992 terminaba así la vida de una de las mujeres matemáticas e informáticas más importantes de la historia. Hace poco más de 21 años moría una de las personas más influyentes del siglo XX en lo que a matemáticas e informática se refiere.


Grace Murray Hopper




     Grace Murray Hopper nació en Nueva York el 9 de diciembre de 1906 en el seno de una familia en la que los estudios se consideraban como algo fundamental para el desarrollo de la personal, y en la que se consideraba que los varones y las mujeres debían tener las mismas oportunidades. Esto, unido a las cualidades para las ciencias en general, y las matemáticas en particular, que mostró Grace desde pequeña, hicieron que pudiera estudiar hasta la universidad. La secundaria la estudió en el Vassar College, en el que se graduó en matemáticas y física, y más adelante se doctoró en matemáticas en la Universidad de Yale (primera mujer que lo conseguía). Su tesis se tituló New Types of Irreducibility Criteria y la realizó bajo la supervisión del matemático noruego Øystein Ore.

     A pesar de todo esto, y de que estuvo ejerciendo un tiempo como profesora, la vida de Grace Hopper iba a seguir un camino en principio muy distinto al que marcaban sus estudios. Quizás inspirada en su bisabuelo, que fue militar (Alexander Russell, Almirante de la Armada de Estados Unidos), Grace entró en la Marina de los Estados Unidos (no sin dificultades, ya que no daba, y por una cantidad considerable, con el peso mínimo), llegando a ser la número uno de su promoción y saliendo con el grado de teniente junior.

     Como no podía ser de otra forma, Hopper pasó a tener una ocupación acorde a su formación.

     Concretamente pasó a estar bajo las órdenes del matemático Howard Aiken, principal desarollador del computador Mark I. Y no tuvo mal debut nuestra protagonista, recibiendo por parte de Aiken su primer encargo nada más llegar en estos términos:



     ¿Dónde demonios estabas? ¡Calcula los coeficientes de estas series de la arcotangente para el próximo jueves!

     A pesar de este “extraño” comienzo, la relación laboral entre Aiken y Hopper fue bastante fructífera, llegando a escribir varios artículos en colaboración sobre el Mark I y sus sucesores, el Mark II y el Mark III. 



     En relación con esto, Hopper está relacionada con uno de los momentos más curiosos de la historia de la informática, ya que fue en el Mark II donde se encontró el primer bug real. La historia es más o menos como sigue: se detectan errores en el Mark II y, después de analizarlo, se encuentra un pequeño bichito entre las conexiones. El caso se refleja como una incidencia llamando bug al bichito (que es precisamente lo que significa en inglés), quedando a partir de ahí ese nombre para los errores de los programas informáticos. Si bien no fue Hopper quien lo encontró, sí que parece ser que fue quien difundió esta denominación para los errores informáticos.

     Pero, sin duda, el nombre de Grace Murray Hopper debe y tiene que estar asociado al COBOL, lenguaje de programación orientado principalmente hacia el mundo de los negocios que ella desarrolló y que todavía hoy se utiliza de manera masiva.

     A mediados de la década de los 50 del siglo XX, Hopper entró a formar parte de una compañía privada como matemática. Esta compañía se llamaba en aquel momento Eckert-Maunchly Corporation, y la llevaban John Presper Eckert y John William Mauchly, padres del famosísimo ENIAC. Hopper llegó a la misma para contribuir al desarrollo de la informática más allá de sus usos eminentemente militares, y vaya que lo hizo. Desarrolló el primer compilador de la historia y el primer compilador para procesamiento de datos que usaba órdenes en inglés: el FLOW-MATIC.

     Pero no quedó ahí la cosa. Hopper quiso dar un paso más para intentar crear un lenguaje de programación mediante el cual el computador entendiera el inglés, la lengua de los negocios, y que pudiera utilizarse en cualquier ordenador. Estas ideas sentaron las bases del COmmon Business-Oriented Language (COBOL), y un par de años después de esto se creó un comité para diseñar dicho lenguaje. Aunque Hopper no tuvo un papel principal en el desarrollo del mismo, la influencia del FLOW-MATIC en su diseño hizo que se la considerara como la creadora del COBOL.

     Unos años después, en 1966, Hopper tuvo que retirarse de la Marina por cuestiones de edad, pero poco después fue llamada de nuevo para echar una mano con el pago electrónico de las nóminas durante un breve tiempo. Pero lo que en principio iban a ser 6 meses se terminaron convirtiendo en varios años. En 1973 Grace Hopper se retira a la reserva y es nombrada Capitán. Su retiro definitivo de la Marina se produjo en 1986, siendo ya Contraalmirante.

     Entre los múltiples reconocimientos que recibió Grace Hopper se encuentran más de 40 doctorados honoris causa, la Medalla de Servicio Distinguido de Defensa y la Medalla Nacional de Tecnología, y el hecho de que un destructor de la Marina estadounidense lleve su nombre: USS Hopper (DDG-70). También recibió el título de Hombre del Año (¿?) en 1969.

     Desde 1971 se entrega el Premio Grace Murray Hopper por parte de la ACM (Association for Computer Machinery). Entre los premiados se encuentran nombres ilustres de la informática moderna como Donald Knuth (primer premiado, 1971), Stephen Wozniak (en 1979) o Richard Stallman (en 1990).

     Y desde 1994 (y anualmente desde 2006) se celebra en su honor el congreso Grace Hopper Celebration of Women in Computing.
  
     Sin duda una mujer tremendamente interesante, una adelantada a su tiempo y una valiente a la que la informática le debe bastante de lo que es en la actualidad.